Este puzzle interactivo de Nina Ottosson ha sido todo un acierto en casa. Requiere que mi perro gire, deslice y levante piezas para descubrir golosinas escondidas: al principio le tomó un par de intentos, pero una vez entendió la mecánica se obsesionó.
Su estructura es robusta, libre de BPA, PVC y ftalatos, lo que me da confianza total en su seguridad. Además, su material es fácil de limpiar con agua tibia y jabón, una gran ventaja después de cada uso.
Cada sesión mantiene a mi perro entretenido y comprometido mentalmente: los expertos indican que, durante el juego, hace en su mente lo equivalente a 15 minutos de ejercicio físico, ¡una gran ayuda para canalizar energía!
Lo que más nos gustó:
Material resistente que soporta el uso frecuente
Diseño tipo nivel intermedio: ideal para mantener el interés y el desafío
Muy estimulante sin necesidad de supervisión constante
Un juguete educativo y divertido que combina entretenimiento y ejercicio mental de forma segura y efectiva.
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